30 de octubre de 2012

Jardines de Monforte

 Ya llevaban muchos meses en obras y cerrados, pero ya están abiertos. Y aunque el horario parezca prohibitivo (10.30-18 hrs en invierno) es fantástico pasarse una hora leyendo o simplemente paseando por el jardín. Es un recinto que está como escondido en la ciudad y como está cerca de Viveros, pasa desapercibido. Esto se comprueba porque afortunadamente no está abarrotado de gente y es más silencioso y recóndito, es como si se percibiera una presencia especial. Por supuesto que hay que elegir un día con sol. Ha cambiado la puerta de entrada: ahora se entra por la calle Monforte rodeando un edificio que se encuentra a medias entre lo hortera y lo clásico, pero es pasable. Y nada más entrar vigilan dos magníficos leones de piedra que protegen unos peldaños de acceso al jardín. Frente a la entrada hay un precioso paseo de tinajas y jarrones con flores rojas que lleva hasta casi la fuente. La fuente tiene algunos nenúfares flotantes que recuerdan a los de los cuadros de Monet. El servicio de jardinería hace gala con setos cortados de distintas formas curiosas y vegetación nutrida de flores de muchos colores, el paseo cubierto con las enredaderas, etc. No quiero invitar a nadie porque no quiero que se haga más popular, pero un día pasee por ahí, es encantador. Lo cierto es que todavía no lo he podido explorar con tranquilidad, pero ha sido un primer retorno muy agradable.

3 de octubre de 2012

Como un perro que persigue a los coches

Perdóname querido lector, llevo tiempo queriendo escribir y no es que me falte, es otra cosa. Leo ‘Ana Karenina’, todavía es pronto pero estoy disfrutando muchísimo con Tólstoi, la alta sociedad rusa, su psicología y la elegancia; circunstancias a las que es imposible no rendirse. Me recuerda en cierto sentido al imprescindible Dorian Gray por sus encantadoras pero breves y sutiles descripciones y sus numerosos diálogos cargados de ideas estimulantes e ingeniosas. Me resulta fácil sonreír mientras leo,  síntoma que no sufría desde hacía tiempo con la lectura.

He citado este frasco de la novela porque es una especie de resumen concentrado de sensaciones. No es lo que dice en sí, sino todo lo que me sugiere y despierta este fragmento, cuando pulsa una tecla especial. Ahora me doy cuenta de que no tiene nada que ver con lo que voy a decir. La vida no deja de parecerme compleja. Chaplin decía que de cerca es una tragedia y de lejos una comedia.

En realidad no sé ni por dónde empezar. Cuentan por ahí que estamos hechos para ser felices y que por eso la humanidad entera busca la felicidad a toda costa, unos a corto plazo, a largo plazo, otros creen que no la buscan pero sí lo hacen, no hay remedio: inexorablemente olfateamos un plato jugoso, prometedor y nos deslizamos rápidamente tras el aroma para probarlo. Por el camino muchos otros perfumes y pestes se confunden con este primero, y vamos a parar a vertederos y desagües, pero después de sacar nuestra nariz -si es posible- de la basura, seguimos al acecho.

Unas veces serán -y han sido- agradables sorpresas que tal vez nos hagan olvidar temporalmente el olor enigmático e irrepetible que sigue en el fondo de nuestra cabeza -del que estamos enamorados sin saber qué es-, pero luego te acostumbras y quedas insatisfecho y sigues buscando la esencia sublime. Y te das cuenta de que es terriblemente entretenido  ir velozmente tras algo y no llegar realmente a ningún sitio, leer placenteramente una novela genial sin fin, desconociendo cuando acabará.

Los sueños -me cuesta admitirlo- son inalcanzables, no son reales y ahí está su atractivo. Perseguir algo eternamente con el autoconvencimiento de alcanzarlo -falso, por supuesto- es la llave de la felicidad.  Las cosas no son lo que parecen, afortunadamente son mucho más, nunca llegaremos a entenderlas. Pero entretanto uno estudia, aprecia los infinitos detalles de la belleza de este mundo, y tiene para rato desengañándose y descubriendo nuevos encantos de los que tarde o temprano se hartará. Es muy importante que esté entretenido en ello.

Pero siempre insaciable seguirá buscando la ‘verdad’. Por supuesto que en la ignoracia no está la felicidad, cabe disfrutar muy poco en la necedad, probablemente la ‘verdad’ te haga sufrir muchas veces, pero tantas otras te hará disfrutar. Eso sí, nunca la encontrarás, y nunca tendrás la certeza de lo absolutamente importante, pues así son las reglas del juego. ¿Para qué estar seguro? es infinitamente más placentera y deleitosa la duda, la seguridad no tiene la menor fascinación al contrario que la hechizante y misteriosa duda.

Incluso ya habrás empezado a mentirte para seguir buscando. Es más diría que es fundamental para recorrer el camino hacia la felicidad engañarse, inventar para sobrevivir. No se puede sobrellevar toda la carga ‘real’ de la existencia sin hundirse, se necesita fingir y pulir la realidad con algunas mentiras que te ayuden a seguir buscando ese perfume del que eres cautivo, o simplemente evadirse de toda la presión existencial.

Lo que intento decir es que estoy muy contento con ‘las reglas del juego’. Realmente todavía no me he expresado con claridad, pero este intento me deja satisfecho en algún punto. Como dice el Joker: 

“S_oy como un perro que persigue a los coches, no sabría qué hacer si alcanzara uno_”.

25 de septiembre de 2012

5 niveles de estudio en una biblioteca

Hoy no ha venido nadie a la biblioteca y eso es realmente aburrido. Aunque la biblioteca general de la Universidad Politécnica de Valencia es espaciosa, en invierno no hace calor, y por el ventanal entra mucha luz, vacía es como un cementerio sin misterio. Odio esa última rima casual. Si no estudio me es necesario observar a la gente, y aunque sea un nivel bajo de estudio es -después de todo- un nivel. Los cinco niveles de estudio que se pueden alcanzar en una biblioteca por si no los conoce, son:

1.-Nivel 1: Pasa muy pocas veces, todos tus sentidos están concentrados en absorber información, no puedes durar así mucho tiempo, aunque pocas horas antes del maldito examen alcanzas este preciado nivel. Algunas personas son capaces de llegar solo con su orgullosa fuerza de voluntad.

2.-Nivel 2: Estudias, aprendes, avanzas, podría ser mejor pero estás aprovechando el tiempo, y no te puedes quejar.  Es lo que corrientemente se llama estudiar.

3.-Nivel 3: Finges que estudias, copias ejercicios, revuelves papeles, ordenas apuntes, subrayas el libro, pero en realidad tú y yo sabemos que no estás haciendo nada, a la gente le funciona y habitualmente te sueles mentir y te sientes satisfecho aunque hayas pasado horas en este nivel. No desentonas en el ambiente.

4.-Nivel 4: Observas cómo la gente estudia en la biblioteca, es poco eficiente pero placentero. La gente que acude a estudiar a la biblioteca suele ser interesante, y puedes pasar sencillamente horas disfrutando en este nivel. Hasta es posible que cierta satisfacción del estudio ajeno se te contagie.

5.-Nivel 5: Pasas de todo y pones un juego o lees, y no haces lo que se dice nada relacionado con el estudio. Muy entretenido pero poco productivo profesionalmente.

Si al final -no se confunda- lo importante es pasar horas en la biblioteca y fingir, tal vez aprender y sobretodo observar. Buscar el disfrute en cada instante: esto sí que es constructivo.

31 de agosto de 2012

Fracasar intensamente

Abrí este blog para triunfar, ¡qué idiotez!, se trataba de conseguir dejar reflejadas mis piradas y teorías, mi visión. Supongo que no podré nunca dejar de avergonzarme por ciertas cosas que he escrito, y me gustaría decir que lo he hecho con la mejor intención, asentándome en la autenticidad y honestidad como principios básicos, pero me temo que no es así. De vez en cuando se enciende una chispa en el cerebro que amenaza  con dejar todas las letras ardiendo, ¿qué has hecho?¿qué has aportado?. Y cuando me doy cuenta no soy sino otra maldita marioneta de las que tanto me irrita ver retorcerse  y rendirse cada día a la mediocridad y a la vulgaridad. Sorprendentemente adolecemos de los defectos que denuncian nuestras críticas.

Me resulta más complicado de lo que pensaba ser fiel a las propias convicciones y pensamiento. Es fácil que secuestren tus ideas y las cambien por otras, es sencillo no ser auténtico, es complicado ‘evolucionar’ y no perder la esencia, es horroroso ser un necio más con aires de superioridad y olvidar el monstruo ignorante que nos domina. Y es exquisitamente superior no contradecirse. Así son las cosas. Las personas mutan y no son inmunes al bombardeo de estímulos que cada día nos hacen avanzar o retroceder. Controlar las teclas interiores que despiertan los mecanismos de pensamiento es imposible, tan solo podemos escuchar la melodía, el resultado, pero de nosotros depende saber quiénes son esas manos que se deslizan por el poderoso y sofisticado piano de nuestras mentes abandonadas.

Seguiré escribiendo, y seguiré con el ideal de elaborar y crear ideas que hagan pensar (esto queda mejor decirlo cuando has hecho algún regalo a la humanidad, alguna aportación inmensa o mísera, pero una aportación después de todo) aunque no lo vea realizado; también seré mentiroso y falso, predecible y necio, perezoso y mezquino, pero de algo estoy seguro  y es que solo sabiendo esto estoy convencido de que en algún momento brillará algo propio y único aunque tal vez insignificante, por lo que valga la pena haber estado haciendo el imbécil todo ese tiempo.

Al final o estás en medio de ningún sitio o te has empotrado contra algo, pero lo significativo será eso último: que has fracasado INTENSAMENTE, eso es lo importante. Triunfar exitosamente o naufragar estrepitosamente, ambas me parecen poderosas. Lo interesante será saber que estás en algún sitio y que no estás en medio de la nada desperdiciando la existencia. Escribir será tan solo una minúscula parte de vivir intensamente, porque como dice el ilustre Oscar Wilde, ‘la mayoría de la gente solo existe, eso es todo’.

3 de abril de 2012

Edison, Tesla y el Elefante

En efecto Edison era el novamás.  Muy popular y amigo de la aristocracia, el genio que estadísticamente hizo un invento cada quince días, era inalcanzable. Empezó con un sencillo mecanismo para el conteo de votos en 1868. Algunos años después vino el revolucionario fonógrafo, la lámpara incandescente (en realidad únicamente perfeccionada por él)… 1000 patentes. Durante 1880 funda la General Electric, todavía vigente en la actualidad. Incluso hizo una ‘guerra de patentes’ con los intocables hermanos Lumière, generando numerosas aportaciones al cine. En fin que cuando murió en 1931 varias ciudades apagaron las luces en honor de este indiscutible e inspirador científico, empresario e inventor. Y esto es tan solo un detalle.

Nikola Tesla nació en el Imperio austro-húngaro. Con una trayectoria mucho más discreta que la de Edison estudio ingeniería eléctrica en la universidad de Graz. Con sus primeros trabajos pasaba el tiempo leyendo infinitud de libros aprovechando su portentosa memoria fotográfica. Tras algunos empleos se trasladó a París, y se implicó en una de las empresas de Edison, diseñando mejoras eléctricas de las ideas de Edison provenientes de América. Tras desarrollar el motor de inducción, se trasladó a Nueva York más cercano a Edison donde ya se hicieron notorias sus resoluciones para complicados problemas. Se le ofreció rediseñar los generadores de corriente continua de la compañía Edison, pero le pagaron miserablemente contradiciendo burlonamente el salario ajustado.

Tesla dejó a Edison y fundó la ‘Tesla Electric Light & Manufacturing’. Pasados algunos años además de desarrollar los rayos X o su motor de inducción, inició la transmisión inalámbrica de energía, algo que a muchos sorprenderá todavía en la actualidad. Pero después llegó la corriente alterna.

Aquí se inició la ‘guerra de corrientes’ donde Tesla pretendía demostrar la superioridad de ‘su’ corriente alterna, frente a la continua de Edison. Se hicieron numerosas exhibiciones. La ventajas de la corriente alterna se hacían poco a poco más evidentes al público, como por ejemplo que no era necesario un cable de retorno para transportar esa energía a largas distancias. El mismo Edison harto de envidia, inventó la silla eléctrica que después se usó para practicar la pena de muerte, para darle mala fama al invento de Tesla. Pero eso solo fue la conclusión de la exhibición.

En 1903 Edisón convocó a cientos de periodistas para demostrar la ferocidad y peligro de la incontrolable corriente alterna. Y para hacerlo patente electrocutó hasta la muerte a un elefante. Se le ajustaron unos electrodos de cobre a las patas y los técnicos esperaron la señal de Edison para la matanza. Bien es cierto que hasta lo envenenaron con zanahorias bañadas en cianuro por si no funcionaba el espectáculo. Pero no fue necesario, tras la señal, en unos segundos cayó muerto. Topsy era un elefante que había aplastado a tres cuidadores en el zoo de Coney Island y estaba condenado a muerte. Mil quinientas personas presenciaron la misma.

Y aquí termino esta anécdota, recordando cuanto de humano e intangible hay en la ciencia, una historia llena de pasiones, envidias, triunfos, progresos… y matanzas. No es difícil reconocer el mérito de la vida dedicada al progreso de Edison, es más, a poca gente le sonará este macabro episodio, sin embargo el gigante de la ciencia, Nikola Tesla ha sido ninguneado y olvidado por la cultura popular (excepto por la unidad del campo magnético medido en Teslas, T), cuando actualmente la humanidad entera se beneficia de sus descubrimientos, haciendo gala -sin darse cuenta de ello-  de un ilustre personaje como él lo era.