12 de septiembre de 2020

14 de julio de 2020

¿Por qué compartimos merca en las redes sociales?

 

No tengo ni idea. Se sospecha que tiene que ver con un ‘eh, estoy aquí en el mundo, soy importante’. Pero imagínate que fuera el equivalente a hablar en una conversación en un grupo de amigos, ¿qué te lleva a hablar? ¿A compartir información personal irrelevante y sumarlo al feed de otros millones de contribuyentes a alimentar el miedo a perderse algo (FOMO)?

No lo sé, pero tengo la sensación de que contribuir a ese feed, es peligroso, es alimentar una burbuja y una bola de nieve monumentales. Te quita tiempo, te hace tonto, te deprime, genera ansiedad. ¿Porqué no dejar de quitarle tiempo a los demás? Si quiero que alguien vea mis fotos, en realidad, me vale con que un día las vea en casa, en un libro que habré editado con las mejores fotos del año. ¿Y si Instagram pasa al papel? ¿Y si Twitter se convierte en un diario? ¿Y si Facebook se reduce a algunas llamadas de teléfono y otras quedadas?

¿Y si la mayoría del tiempo e interacciones se reduccen a contactos reales? ¿Por qué no hacen un motor de búsqueda que excluya a los grandes tótems de internet? ¿Por qué no hacemos un esfuerzo en el internet descentralizado?

6 de julio de 2020

¿Qué efecto tiene el exceso de imágenes?

 Estás suscrito a cientos de feeds de imágenes, de contenido visual, cuyo visionado provoca reacciones rápidas y embotelladas. Estás abierto a lo que quieran mandarte. Te sientes anonadado con la cuestión. No sabes que pensar de cada una de ellas. Quieres ordenarlas, retenerlas, guardarlas en un cajón. Mientras lo intentas siguen apareciendo. Se te olvida esa de la puesta de sol que te ha dado tan buenas sensaciones. Hay una serie de una fiesta que tiene un tono inquietante, todos parecen cuerpos de revista, altivos, intocables, de plástico. En Instagram funcionan así, entras y empiezan a darte cucharadas, no esperan ni que tragues, deja la tráquea fuera antes de entrar a Instagram. El texto te espera a ser descifrado, no se mete en tu cabeza sin tu consentimiento, puedes parar cuando quieras, te lo pide el cuerpo. Vas a morir como esos peces que mueren empachados de comida para peces como trocitos de papel biblia de colores, de alguna iglesia patrocinada por disney.

4 de junio de 2020

Evan Dara respondió un email

 

Querido Joe,

Muchisima gracia por tu mensaje y por tus palabras muy amables. (Y porfa perdona mi Castellano escrito horroroso!)

Hay tantos libros a suggerir, pero no puedes hacer un error con la epoca milagrosa de Faulkner (1929-1938) o con las obras maestras de Garcia Marquez. Mas circa de nuestro tiempo, ambos Angels y Jesus' Son de Denis Johnson estan super bien hecho, y Richard Powers es siempre de valor. Es decir, no grandes sorpresas.

De nuevo, Javier, mi agradecimiento.

Cuidate! Lee bien! (Los dos mas o menos la misma cosa, non?)

ED

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Query: hi i’m joe,

i’m from spain, i’ve read tls and i’m going for the easy chain. so i love evan’s writing, i would ask, as a favour, 3 or a few recommendations of best novels he likes or considers special ones, i would apreciate that, of course, without wanting to disturb its anonimity. i hope you’re safe and sound in this strange times.

thank you for your work.

best regards,

maleej

ps. sorry for my orthopedic english, i’m still learning it.

26 de mayo de 2020

Hipótesis de la simulación

Vamos a suponer por un momento que las neuronas son más complejas de lo que imaginábamos y que en realidad, más allá de hacer operaciones sencillas tienen conciencia de sí mismas. Llevan una vída atareada, llena de detalles y complejidades personales y sociales. Ahora imaginemos que las neuronas viven en un planeta llamado Cerebro. Imaginemos la religión de las neuronas. El comportamiento global de las neuronas da lugar a la conciencia del humano de ese cuerpo. ¿Podríamos ser los seres humanos a su vez neuronas de un cerebro? ¿Y las galaxias del universo? La escalabilidad del problema existencial de los niveles, lo hace más complejo todavía.

Por otro lado, en la hipótesis de la simulación informática –ya hablaremos de Nick Bostrom–, la resolución del problema es parcial si tenemos en cuenta que se puede resolver a varios niveles. Aparentemente, la Simulación no aparenta estar monitorizada, o en cualquier caso no exhaustivamente, sin intervención. Y el motivo de la simulación, el proósito, queda lejos de nosotros. El más básico que se me ocurre es la pura observación, el entretenimiento.

El ruido de fondo de pensamiento del cerebro podría ser la ilusión de que en realidad es menos complejo a nivel psicológico de lo que nos imaginamos. Igual que los paneles de control con luces y colores y pitidos de las películas de sci-fi que pretenden mostrar complejidad pero son puro espectáculo.

Habrá formas de vida inimaginables, y si el sistema solar fuera una placa de Petri, el universo es una placa de Petri de placas de Petri, miles de millones de galaxias iterando condiciones para que aparezca la vida. Y la misma materia, lentamente invierte todos sus ‘esfuerzos’ en conservar la vida, y la propia vida intentando permanecer y perpetuarse. ¿Por qué? ¿Por qué ese ímpetu para seguir existiendo en un universo sin aparente propósito? ¿El la ausencia aparente de proósito o su desconocimiento un motor para seguir?

Respecto a la escalabilidad, a nivel temporal, la humanidad en el universo es tan fugaz como unos fuegos artificiales, y aparentemente, si fueran iteraciones, se estaría invirtiendo unos esfuerzos desproporcionados para aparentemente un escaso instante de lucidez en la naturaleza.